miércoles, 31 de marzo de 2010

Esperando a la muerte (por Javi)

Cerró la puerta al entrar en la habitación, echó el cerrojo y presionó el interruptor.
El destello de la lámpara era reflejado por el ligero metal que sobresalía de entre sus dedos.
Se tomó su tiempo, sentado sobre la cama, reflexionando y tanteando sus posibilidades.
Finalmente desistió y se preparó sujetando firmemente el objeto de su mano derecha. Fue rápido y certero.
Sintió una leve punzada, seguida de un penetrante placer que le hizo estremecerse.
Tres finos surcos, paralelos y rectos, habían aparecido en la suave piel de su muñeca izquierda, pero rápidamente se ocultaron bajo el espeso manto de vida que brotaba de ellos.
Acercó la hoja a sus labios y lamió la sangre del filo, intensificando el gozo inicial.
Desechó el cuchillo al pie de la cama y se tumbó cómodamente, con los ojos cerrados y una leve y sangrienta sonrisa.
Las cicatrices de sus desnudos brazos demostraban que esa no era la primera vez que sufría un corte. De hecho, en su otro antebrazo, con una siniestra equidistancia, se podían adivinar otras tres incisiones, ya curadas.
El goteo formó lentamente un sutil charco escarlata sobre las sábanas ya rojas.
Esperó a la Muerte durante dos largos e intensos minutos hasta que, de pronto, dos individuos irrumpieron en la habitación destrozando la puerta y lo trasladaron a una camilla que utilizaron para sacarlo de la habitación apresuradamente. Se dirigieron al escandaloso vehículo que les esperaba abajo, donde otro individuo ya estaba reuniendo los objetos necesarios para tratarle los cortes.

Fue privado de obtener su recompensa y su castigo, de reunirse con sus ángeles y demonios, de poner fin a su placer y sufrimiento.

martes, 30 de marzo de 2010

Las gemelitas

Las gotas de orina de mi gemela resbalaban por su pijama mojando ademas mis pies deslcazos. Encerradas y atemorizadas en el sótano de casa, sólo
deseabamos que cogieran todo cuanto desearan y nos dejaran vivir, yo como la hermana mayor (8 minutos) la abrazaba y le hacía promesas que ni yo misma
podía prometerme pero lo que contaba era mantener a Ester en calma para que no dejara escapar sus desgarradores gritos de terror, gritos que no pudo
contener mas cuando la puerta vieja y húmeda del sótano de mi casa fue abierta para nuestra sorpresa por una bella mujer joven de unos 20 años
de rostro pálido y unos enormes ojos grises. Ester lloraba pidiendo clemencia a quien con una katana nos amenazaba. La bella mujer me preguntó el nombre
ignorando por completo a Ester, yo no contesté, ella se acerco a mi y me lo preguntó de nuevo, a lo que yo le respondí escupiéndole en la cara, se giró
y con un suave golpe de espada me rajó la cara dejando caer mi sangre por el oscuro y mugriento suelo, me vi en la obligación de responderle asi que le dije mi nombre
Melisa, mi hermana también dijo el suyo para intentar anticiparse a su pregunta, a lo que ella le dijo que no hacía falta ya que Ester sería simplemente puta, su nombre no importaba.
Cogiendonos a las dos del pelo nos arrastró hasta el salón y pudimos contemplar el lugar dónde acabariamos yaciendo pues no había posibilidad algúna de salir de nuestra propia casa
ventanas y puertas estaban tapiadas con maderas, pero pudimos observar que no habia tocado nada más, por lo tanto no era una ladrona nos lo confirmó cuando mi hermana le pidió
que se llevara todo menos nuestras vidas. Sonrió y tocando suavemente la cara de mi hermana dijo que unicamente había venido a por eso, era extraño como lo decia, como dejaba salir
de entre sus labios esas palabras que parecian calmarnos, y así quietas sentadas delante de ella nos quedamos.
Contemplando su rostro, su bonita y suave tez, hasta que se levantó y sacó una cuerda, con la que nos ató de una manera inusual a como pensabamos que ataban los
secuestradores, ladrones o lo que quiera que fuera esa hermosa dama (todo hay que decirlo) sentadas en el suelo, cruzó la cuerda y la anudó de manera que mi hermana y yo teniamos los senos en contacto
nos anudo tan fuerte que nos costaba no rozar nuestro sexo, puesto que ademas nos habia abierto de piernas para hacerlo. Era muy incomodo estar así a los 2 minutos se nos dormian las piernas nos dolia el cuello
pero entonces ella propuso algo, un juego con el que si haciamos bien nos acabaría soltando, dio una cuchilla a mi hermana y dijo que si me cortaba en la herida aún goteando y lamia la sangre aún cayendo de ella nos aflojaría un poco
Ester se negó a cortarme pero yo la obligué a hacerlo, era evidente que no podía aguantar más en esa posición, finalmente se dispuso a hacerlo y mientras lamía con dificultada dada la forma tan ''original'' en la que estabamos atadas nuestra verdugo
parecía estar excitandose observando mi cara de dolor y las lagrimas caer de nuevo por la cara de mi hermana... pero cumplió con su parte del trato que era lo importante y nos desaflojo la cuerda un poco dejandola solo en nuestras caderas.
La agitada respiracón de Ester y su mirada rebosante de deseo me tenian desconcertada y al parecer la preciosa chica lo notó, vino hacia mi y me dijo que besará a mi gemela, empujó fuertemente mi cara contra la suya pegando asi mis labios con los suyos.
Besarla era como besar mi reflejo, nunca lo habiamos hecho, nisiquiera por separado mi primer beso estaba siendo con mi hermana, e increiblemente era bonito, nos fundimos en aquel beso, estabamos completamente idas tanto que cuando nos quisimos dar cuenta la... lo qué fuera
estaba chupandome la sangre de la cara, cada roce de su lengua me producia mas extrañas sensaciones y hacian humedecer mi vagina cosa que me hacia frotarme contra la de mi hermana pegada desde el principio a la mía...
yo no era la única que estaba mojada, mi hermana también ademas le costaba no gemir hasta que ella le tocó el pecho con fuerza, yo hice lo mismo con el de la querida desconocida.
Pero ella paró en seco con ambas levantó su afilada y brillante katana y cortó por completo la cuerda que nos mantenia atada aún, mi hermana y yo no nos alejamos la una de la otra, es mas seguimos besandonos
no podia parar de meterle la lengua, era como un vicio necesitaba recorrerla mas y mas me tumbé encima de ella y froté todo mi cuerpo cotra el suyo, me giré y vi a la desconocida lamer el charco de flujo del suelo que dejamos nosotras
eso nos excito muchísimo y arranqué el pijama de Ester orinado y mojado de excitación, la desconocida me quitaba el mío por detrás e introducia uno de sus dedos por mi vagina, grité muchisimo, me dolia y ella se reia, Ester mientras me seguia besando y se metia ella también su dedo
entonces la desconodida se levantó y le pegó una torta en la cara, segun ella por puta... mi hermana en lugar de llorar y atemorizarse como hacia siempre se levantó y la tiró al suelo mientras le tocaba las tetas yo sin saber muy bien que hacer me senté al lado de ellas mirandolas, observando
lo que hacian, pero nuestra ''desvirgadora'' me invitó a ir de nuevo, esta vez mi hermana me metió los dedos mientras ella chupaba el flujo que mi vagina le iba dando, las dos eran para mi... yo gemia y les tiraba del pelo, ¿me estaba corriendo? Sí, como negarlo, esa sensacion que recorria todo mi cuerpo
era demasiado placentera, acabé y entonces la desconocida con la boca llena de flujo me besó, no tardó en unirse mi hermana, las tres con la boca llena de mi flujo nos empezamos a tocar y yo meti la cabeza entre las piernas de Ester lamiendo su clitoris y metiendo tres dedos, ella estaba llorando pero la dama callaba sus sollozos con un beso.
Cuando mi hermanita se corrió la desconocida ya estaba desnuda y cortandose un poco sus pechos, esos enormes y firmes pechos que debian de ser deseados por muchos hombres y mujeres, la sangre le chorreaba hasta la vagina y mi hermana y yo nos miramos fijamente como quien dice ''que gane el mejor''
e intentamos ser la primera en chuparla, ganó ella y como yo no estaba dispuesta a quedarme quieta introduje el mango de la katana por su ano, era excitante ver a mi hermana comerle todo el sexo y ademas petetrarla de ese modo... cuando me cansé de hacerlo tiré la espada y me masturbé mirando como follaban mi hermana y su nueva amante, bueno nuestra.
La teniamos abierta de piernas para nosotras solas, su vagina rojo carmesí por la sangre y los chupeones de mi hermana era mi mayor deseo, restregué mi clitors contra el suyo la follaba, ambas gemiamos, la besé me besó, ¿la quise? quién sabe a los pocos minutos mi cuerpo yacia ya sin vida, nos mató a mi hermana y a mí... mientras dijo: Aquí teneis gemelitas, gracias... ya os dije a lo que venia.
FIN PD: nunca escribais en bloc de notas o os pasará como a mí y se os irá de linia.

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